Por Ana Inés Heras
En diciembre de 2023, un nuevo presidente tomó posesión de su cargo en Argentina. Desde el retorno de la democracia tras una cruel y violenta dictadura (1976-1983), Argentina ha vivido períodos de políticas públicas orientadas a asegurar el acceso a derechos básicos, y períodos de políticas públicas orientadas a engrosar las ya grandes fortunas de quienes explotan a otros seres (humanos y terrestres). Sin embargo, y aunque pueda haber diferencias de orientación entre estas perspectivas, hay que reconocer que desde 1974 Argentina comenzó a convertirse en un Estado-nación neoliberal, lo que significa que las diferencias en la distribución del ingreso y del excedente se hicieron cada vez más obscenas. Los años de la dictadura consolidaron una política económica orientada a la privatización de los servicios públicos y a la absorción de la deuda externa adquirida. Esto se hizo cada vez más difícil con el paso del tiempo. Por ello, el presidente ahora en funciones sigue profundizando aspectos que ya llevan décadas instaurados. Este puede ser un punto controvertido, ya que el debate político en Argentina suele posicionarse como si existieran proyectos muy diferentes, pero observando los hechos a lo largo del tiempo, es bastante fácil hacer visible que las personas que se benefician de otros pueblos y otros seres están haciendo cada vez más difícil que otros sobrevivan bien.
La política y las políticas del presidente ahora en funciones (no escribo su nombre a propósito, puedes averiguarlo en las noticias) han planteado diferentes medidas por las cuales nuestro país se está inclinando día a día hacia un proceso neoliberal más duro de lo que ya era. Este tipo de escenario está haciendo muy difícil la supervivencia de los trabajadores, ya que los ingresos de más del cincuenta por ciento de nuestra población están por debajo del umbral de la pobreza (como ejemplo). Además, otras medidas políticas (por ejemplo, en sanidad, educación y vivienda) están favoreciendo a los que «tienen» frente a los que «no tienen». Sin embargo, los que «no tienen» tienen la voluntad de crear coaliciones, tender puentes entre alternativas y buscar formas diferentes de hacer política.
Un ejemplo de estas coaliciones dinámicas para fortalecer un modo de vida basado en la convivencia, la creación de estructuras de apoyo y la expansión de formas solidarias de relacionarse, es una pequeña organización llamada INCLUIR Asociación Civil, o como su nombre indica «Instituto para la Inclusión Social y el Desarrollo Humano». Somos un grupo de personas que trabajamos juntas desde 2001 y que obtuvimos nuestra personalidad jurídica en 2003, lo que supone más de 20 años de trabajo.
Uno de nuestros proyectos actuales es apoyar a organizaciones como la nuestra (constituida como democracia directa, una iniciativa pequeña pero poderosa) para que comprendan las experiencias de aprendizaje que tienen lugar cuando se establecen relaciones de solidaridad social y de tipo cooperativo. Estamos aprendiendo juntos en colaboración y co-colaboración con varias organizaciones diferentes. Esto significa que decidimos en común sobre qué aspectos nos gustaría saber más y cómo proceder en este proceso de generación conjunta de conocimiento. En ese sentido, colaboramos para co-elaborar, es decir, unimos nuestros cuerpos para pensar y trabajar juntos sobre asuntos importantes para nosotros. Uno de estos asuntos está relacionado con la democracia directa, las relaciones de poder entre los miembros que amplían las posibilidades, y la relación entre las economías sociales solidarias y los procesos de posicionamiento subjetivo en la esfera sociopolítica.
Algunas de estas organizaciones son cooperativas sociales para personas que sufren problemas de salud mental, otras son pequeñas cooperativas de trabajadores, y otras son escuelas públicas rurales gestionadas por familias y estudiantes o con pequeños grupos vecinales que documentan su memoria de lucha por el acceso a la vivienda. A continuación encontrará algunos enlaces que le dirigirán a ejemplos concretos de este tipo de trabajo.
Los resultados de nuestro proceso hasta ahora demuestran que incluso en tiempos muy duros, como los que estamos atravesando ahora, es posible establecer y apoyar organizaciones que generen confianza, luchen por acceder a los derechos básicos y estén dispuestas a cooperar entre sí. En este sentido, dado que nuestra organización, y aquellas con las que trabajamos, han sobrevivido y crecido durante décadas, parece que incluso con políticas públicas contrarias a nuestros valores y prácticas, es posible seguir sobreviviendo. Y más: seguir trabajando por la justicia.
Los resultados de nuestro proceso hasta ahora muestran que incluso en tiempos muy duros, como los que atravesamos ahora, es posible establecer y apoyar organizaciones que generen confianza, luchen por acceder a derechos básicos y estén dispuestas a cooperar entre sí. En este sentido, dado que nuestra organización, y aquellas con las que trabajamos, han sobrevivido y crecido durante décadas, parece que incluso con políticas públicas contrarias a nuestros valores y prácticas, es posible seguir sobreviviendo. Y más: seguir trabajando por la justicia.
Surge entonces una pregunta urgente: ¿Cómo sería si las políticas públicas, no sólo en Argentina sino en el mundo, se alinearan con perspectivas cooperativistas y de solidaridad social? Y también, ¿cómo podríamos seguir trabajando en red a nivel mundial para que estas formas de vivir bien juntos se conviertan en lo esperado y no en algo que se mira como «aparte»?
Por un lado, como grupo de activistas, artistas e investigadores, estamos haciendo cada día todo lo que podemos para apoyar a las coaliciones en las que participamos, de modo que podamos llevar adelante una práctica de solidaridad en acción. Por ejemplo, estamos trabajando en los barrios (Lugano, Chacarita y Colegiales, en la ciudad de Buenos Aires) para hacer compost e invitar a la gente a unirse a una red de esta actividad, para que podamos educarnos, y ser activos, sobre la relación entre los seres humanos y otros seres. Algunas de estas actividades se pueden ver aquí, y como el post está en español, a continuación una muy breve descripción de lo que logramos:
«Hacer compost es dar un paso más para contribuir a una vida mejor, dentro de las posibilidades de cada comunidad, barrio y ciudad. También nos hace conscientes de lo que comemos, y por lo tanto, nos hace pensar (y actuar) para ampliar nuestros derechos y nuestra interdependencia con todos los seres vivos.Con la participación de cinco organizaciones comunitarias de los barrios de Lugano, Colegiales y Chacarita, se realizó durante 2023 una charla explicativa y una actividad práctica sobre COMPOST. También se realizaron otras actividades similares durante 2024, como la inauguración de 4 nuevos sitios de compostaje, un recorrido por los sitios de compostaje en Colegiales, y una charla en Lugano y Chacarita sobre la fuerza que surge cuando varios puntos geográficos diferentes de la ciudad colaboran para llevar adelante estas acciones».
El trabajo con COMPOST también se vincula con las actividades que realizamos en el Archivo de la Memoria Popular de LUGANO, ya que hay mucho para tener en cuenta sobre las condiciones de vida en esa zona de Buenos Aires. LUGANO es el lugar donde en el pasado se llevaron a cabo varias acciones para asegurar el acceso a la vivienda de la clase trabajadora. En el pasado, por ejemplo, una cooperativa de trabajadores llevó a cabo una larga lucha contra el gobierno militar para poder proporcionar viviendas (construidas por el pueblo y para el pueblo) en ese barrio. A lo largo de los años, el trabajo de esa cooperativa y el trabajo conjunto con otros grupos han permitido documentar la historia local en un Archivo Digital Virtual. Este trabajo puede verse en Archivo Memoria Popular.
Además, si eres capaz de leer en español, también puedes ver esta obra: Habitar la Villa20 desde la memoria
Abajo hay algunos enlaces para leer sobre algunos de los trabajos que hemos estado haciendo, como una coalición dinámica de práctica(s) que fomentan la solidaridad como norma… Los hemos organizado desde tres perspectivas: 1) piezas breves y enlaces a ejemplos concretos; 2) análisis sobre procesos específicos; 3) reflexiones conceptuales sobre lo que hacemos.
Habitar la Villa20 desde la memoria
Inclusión sociolaboral en clave de salud mental comunitaria: una perspectiva geográfica
Sobre la autora
Ana Inés Heras trabaja con organizaciones comunitarias, cooperativas y grupos autogestionados en diferentes lugares de Argentina. Es Investigadora Nacional (CONICET) y Profesora de la Universidad Nacional de San Martín. Es Presidenta del Instituto para la Inclusión Social y el Desarrollo Humano y Coordinadora del Programa Aprendizaje & Autogestión.