El mundo está atravesando múltiples crisis entrecruzadas de una magnitud sin precedentes a escala global: el agravamiento de las desigualdades, el aumento de las privaciones en formas antiguas y nuevas, la destrucción de los ecosistemas, el cambio climático catastrófico, las rupturas en los tejidos socioculturales, la guerra y el genocidio, y el despojo violento de los seres vivos.
Sin embargo, cada vez son más visibles y surgen con mayor fuerza una inmensa variedad de movimientos de resistencia contra el régimen dominante que ha engendrado estas crisis, cuestionando sus raíces en las fuerzas capitalistas, patriarcales, racistas, estatistas, hipernacionalistas y antropocéntricas. También existe una gran variedad de alternativas transformadoras radicales a este régimen, que quizá no sean tan visibles.
Las alternativas son actividades e iniciativas, conceptos, visiones del mundo o propuestas de acción, ya existentes o por venir, de colectivos, grupos, organizaciones, comunidades o movimientos sociales que intentan romper con el sistema dominante y emprender caminos hacia formas directas y radicales de democracia política y económica, autosuficiencia localizada, justicia social y equidad, diversidad cultural y del conocimiento, y resiliencia ecológica. Su locus no es ni el Estado ni la economía capitalista. Avanzan en el proceso de desmantelamiento de la mayoría o la totalidad de las formas de jerarquía, asumiendo los principios de suficiencia, autonomía, no violencia, justicia e igualdad, solidaridad y cuidado de la vida y la Tierra. Lo hacen de manera integral, sin limitarse a un solo aspecto de la vida. Aunque estas iniciativas pueden tener algún tipo de vínculo con los mercados capitalistas y el Estado, priorizan su autonomía para evitar una dependencia significativa de ellos y tienden a reducir, en la medida de lo posible, cualquier relación con ellos. No existe una única alternativa, sino un pluriverso de ellas, cada una única, pero todas comprometidas con los principios mencionados.
Estas alternativas van desde iniciativas con un enfoque específico, como la agricultura sostenible y holística, la soberanía comunitaria sobre el agua, la energía y los alimentos, las economías solidarias y colaborativas, el control obrero de las instalaciones productivas, los recursos y conocimientos comunes, el respeto y los derechos de la naturaleza, y la paz y la armonía interétnicas, hasta transformaciones más holísticas o integrales, como las que están intentando llevar a cabo los zapatistas en Chiapas y los kurdos en Rojava. Las alternativas también incluyen el resurgimiento de tradiciones ancestrales y la aparición de nuevas visiones del mundo que restablecen el lugar de la humanidad dentro de la naturaleza, como base de la dignidad y la igualdad humanas. Se están explorando alternativas a los Estados-nación y las alianzas imperialistas en forma de federalismo democrático o regionalismo alternativo y biorregionalismo, que traspasan las fronteras y los límites creados por el ser humano. No existe una alternativa única, sino un pluriverso de alternativas, cada una de ellas única, pero todas ellas con el objetivo de lograr mundos justos.
El Tejido Global de Alternativas (TGA) es un proceso, iniciado en 2019, que busca crear redes de solidaridad y alianzas estratégicas entre todas estas alternativas existentes y emergentes a nivel local, regional y global. Se centra en conectar y fomentar las interacciones, las experiencias de aprendizaje y las colaboraciones entre alternativas. Funciona a través de estructuras variadas y ligeras, definidas en cada espacio, que son horizontales, democráticas, inclusivas y distribuidas, utilizando diversos idiomas locales y múltiples formas de comunicación. La iniciativa no tiene una estructura central ni mecanismos de control, sino que aspira a un funcionamiento horizontal, democrático y con base en la realidad. Es importante destacar que el TGA se basa en los conceptos y la práctica de los pueblos indígenas y otras comunidades y colectivos locales.
TGA se extiende paso a paso como un conjunto complejo y en constante expansión de entramados, tejidos por redes comunitarias o colectivas ya existentes, basándose en alternativas nuevas y ya existentes a los regímenes dominantes. Promueve o se une a encuentros regionales, nacionales y globales, cuando las condiciones lo permiten, así como a vínculos estrechos y sinérgicos con organizaciones existentes, como el Foro Social Mundial.
Un Tejido Global de Alternativas consiste en crear espacios de colaboración e intercambio, con el fin de aprender unos de otros, desafiándonos de manera crítica pero constructiva, ofreciéndonos solidaridad activa cuando sea necesario, entrelazando las iniciativas en acciones comunes y dándoles visibilidad para inspirar a otras personas a crear sus propias iniciativas. Podría facilitar a las personas o procesos que buscan un cambio transformador a avanzar por caminos ya existentes o forjar otros nuevos que refuercen las alternativas dondequiera que se encuentren, con la esperanza de que, con el tiempo, converjan en una masa crítica de formas alternativas que puedan apoyar las condiciones para los cambios sistémicos radicales que necesitamos.
Un pequeño grupo de personas de varias regiones del mundo, con experiencia en tejer alternativas en sus respectivas regiones, puso en marcha la iniciativa y sigue siendo su equipo de facilitación. Como componente crucial del proceso, identifica y apoya a los Tejedores 1) en todo el mundo. Un conjunto cada vez mayor de Adherentes 2) ayuda a vincular al TGA con iniciativas similares en todo el mundo. Todos estos constituyentes se reúnen en la Asamblea del TGA, un espacio recurrente dedicado a la construcción de relaciones y la toma de decisiones colectivas.
Créditos: Marco Andrade; Franco Augusto